¿Cómo Recuperar El Deseo Sexual?  Técnicas y recomendaciones para aumentar la libido

¿Qué pasó con esa pareja que no podía quedarse a solas porque brincaba uno sobre el otro? ¿qué es de la vida de esa mujer que con unas caricias ya estaba lista para una noche de acción? ¿hace rato que lo evitas y no tienes nada de ganas de que te toquen?
La libido a veces parece que nos abandona. A lo largo de la vida, puede ir fluctuando, subiendo y bajando de acuerdo con factores biológicos, psicológicos y sociales. Y eso le puede suceder a todos (hombres y mujeres).
No hay una medida estándar ya que cada persona tiene su propia forma de expresar y vivir su sexualidad, pero todos sabemos cuándo estamos atravesando por una de esas etapas donde el deseo parece haberse apagado y ya ni nos tocamos, ni dejamos que nos toquen.
¿Qué puede estar afectando mi libido?
La libido en las mujeres puede verse afectada por diversas causas, que pueden ser temporales o permanentes. Algunas de las causas más comunes son:
Los cambios hormonales: el ciclo menstrual, el embarazo, la lactancia, la menopausia y el uso de anticonceptivos hormonales pueden alterar los niveles de estrógeno y testosterona, que son las hormonas que regulan el deseo sexual. El estrógeno, así como la testosterona y la progesterona influyen en el funcionamiento del cerebro, el sistema nervioso, el sistema cardiovascular y hasta en los órganos sexuales. Un desequilibrio hormonal puede estar afectando la líbido.
 El estrés: el exceso de trabajo, las preocupaciones, la ansiedad y la depresión pueden disminuir la libido al provocar cansancio, irritabilidad y falta de concentración. El estrés también puede afectar la autoestima y la confianza en el propio cuerpo. Recuerda darle prioridad a tu cuerpo y tu pareja (si la tienes), a veces demasiada dedicación al trabajo puede destruir la mejor de las relaciones.
Los problemas de pareja: la falta de comunicación, la rutina, los conflictos, la infidelidad y la insatisfacción sexual pueden generar distancia emocional y desinterés por el sexo. También puede influir el tipo de relación que se tenga con la pareja, si es monógama o no, si hay respeto y consentimiento mutuo o si hay presión o violencia.
Los problemas de salud: algunas enfermedades crónicas, como la diabetes, la hipertensión, el colesterol alto o las infecciones urinarias pueden afectar la libido al causar dolor, incomodidad o disfunción sexual. También pueden influir los medicamentos que se tomen para tratar estas enfermedades, como los antidepresivos, los antihipertensivos o los analgésicos.
Los factores culturales: la educación sexual recibida, las creencias religiosas, los tabúes, los mitos y los estereotipos sobre el sexo pueden condicionar la libido al generar culpa, vergüenza o miedo. También puede influir el entorno social y familiar, si hay apoyo o rechazo hacia la sexualidad femenina.
La libido baja en las mujeres no es una enfermedad ni un defecto, sino una respuesta natural del organismo ante diferentes situaciones. Sin embargo, si esta situación genera malestar o afecta tu calidad de vida o la de tu pareja, es momento de tomar medidas para identificar y tratar las posibles causas. 
Técnicas y recomendaciones para aumentar y mantener la libido:
Cuida tu salud física y mental: hacer ejercicio regularmente, llevar una alimentación equilibrada, dormir bien y evitar el consumo de alcohol y tabaco puede mejorar el estado de ánimo y el rendimiento sexual. 
Realizar actividad física moderada y regular te ayuda a mejorar la circulación sanguínea, el tono muscular, la energía y además libera endorfinas que son las hormonas del bienestar y pueden aumentar el deseo sexual.
Incorpora en tu rutina de ejercicios, la práctica de Kegel para fortalecer los músculos del suelo pélvico y prevenir la incontinencia urinaria y el prolapso genital. Estos ejercicios también pueden mejorar la sensibilidad y el placer sexual.
Te recomendamos el Vagiyoga de Zenzsual, con nuestro dispositivo rehabilitador del piso pélvico aprendes a contraer de forma voluntaria, activa y fuerte la zona y si logras mantener la contracción por un tiempo vas a poder contener la orina pero también tener mejores orgasmos. 
Cuida tu relación de pareja: mejorar la comunicación, expresar los sentimientos, las necesidades y las fantasías sexuales puede aumentar la intimidad y el deseo. También se puede romper la rutina con actividades divertidas, románticas o eróticas que estimulen los sentidos y la imaginación.
Promueve la exploración de nuevas formas de estimulación y placer más allá de la penetración, como los masajes, los besos, las caricias o los juguetes eróticos. Habla sobre cualquier inquietud o problema que puedas tener, y trabajen en conjunto para encontrar soluciones efectivas.
Incorpora la toma de suplementos como el Libizenzs Women Energizante y/o el Libizenzs Men de Zenzsual, les ayuda a recuperar las ganas allí abajo, gracias a su combinación de productos naturales que elevan la producción natural de testosterona (no contiene hormonas). Además, le sumará más energía, fuerza y vitalidad a tu rutina.
Ejercita la imaginación: Piensa en sexo más a menudo. Cuando estés en el trabajo o en tu casa, haz una pausa en lo que estés haciendo y ponte a pensar en algún encuentro sexual con tu pareja. Imagina, cómo te gustaría que fuera el próximo. Elige una postura que te guste mucho, rememora situaciones excitantes. Así, le darás lugar al sexo también en la mente y es probable que lo quieras plasmar en la realidad esa misma noche.
Si no tienes ningún recuerdo especialmente excitante, recurre a la literatura o películas eróticas, no tienen por qué ser pornografía, pero si te gustan y eso te pone de humor para explorar entonces también es válido.
Cuida tu autoestima: aceptar y valorar el propio cuerpo y sus cambios puede mejorar la confianza y el placer sexual. También se puede explorar y conocer el propio cuerpo con masturbación o juguetes sexuales que ayuden a descubrir lo que gusta y lo que no.
La autoexploración te permite conocer mejor tu cuerpo y tus zonas erógenas, lo que te ayuda a saber qué te gusta y qué te hace sentir placer. Conviértete en el GPS de tu pareja, oriéntale sobre lo que te gusta, cuáles son tus zonas más erógenas.
Bota esos pijamas "de abuelita" y prueba con una lencería más sexy, por ejemplo. Ten en cuenta que tu pareja también debe entender “las señales” y una bata de algodón no dice lo mismo que un baby doll de encaje.
Planifica tus encuentros: El deseo tiene mucho de anticipación, de anhelo y se enciende con la novedad. Hacer cosas diferentes ayuda mucho a la pareja, planificar un encuentro en un lugar distinto, preparar la habitación con otros olores y texturas, preparar una cena diferente, puede sin duda ponerle picante a la relación. En las relaciones de largo tiempo es fundamental priorizar el sexo y buscar darle variedad y novedad. No tiene nada de malo planificar el sexo, si lo dejas al azar, puede que las múltiples ocupaciones y la dinámica del hogar no dejen nunca espacio para la intimidad.
Busca información: leer libros, revistas o blogs sobre sexualidad femenina puede ayudar a desmontar los mitos y los prejuicios que limitan el deseo. También te recomendamos consultar a profesionales especializados en sexología que puedan orientar y resolver las dudas que tengas sobre el tema.
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El deseo sexual puede acompañarnos hasta el final de nuestros días porque la motivación y el empuje que aportan nos da mucha vitalidad.  No lo dejes a la suerte, trabaja por esa chispa, cuídala y no dejes que se apague.
 


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